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Una voz clama en el desierto: ”Preparad el camino al señor”. Son palabras del profeta Isaías en boca de Juan el Bautista. Son palabras que aún siguen resonando con la misma fuerza que cuando Juan, hijo de Isabel las proclamaba anunciando la venida inminente de Jesús. Son muchas las voces que nos urgen a preparar el camino, pero no tantos los que están dispuestos a trabajar. Es necesario que el camino de la justicia, la paz, el perdón, la comprensión, el servicio, la amabilidad, los buenos modales, las palabras de ánimo, el afecto mostrado en obras, se hagan realidad.
Adviento es tiempo de perdón, reconciliación, acercamiento, es tiempo de abrir el corazón. En la medida que ensanchemos el corazón tendrán cabida los demás, tendrá cabida el Señor.
Receta de Adviento para ensanchar el corazón:
- Una pizca de comprensión al que no es como yo.
- Una sonrisa con aquellos que me cruzo.
- Unas gotitas de generosidad.
- Un espolvoreo de “me pongo en tu lugar”.
Y todo ello se pone en un "manos a la obra” y seguro, que a la vuelta de la esquina, cuando sonriamos al que nos cae menos bien, aparece el Señor.
Si quieres leer el artículo "Pistas para una prolongación de la Encarnación" escrito por el sacerdote Don Joaquín Ferrando, cliquea en la siguiente imagen 
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